Al tomar distancia se ve el horizonte más nítido y claro…Obsevar desde lo alto el panorama es una sensación que trasmite vértigo y a la vez ofrece tranquilidad ¡Que sensación más extrema que te mantiene vivo!
Volar es un verbo muy amplio, pero para hacerlo hay que tener despejado el camino.Para aquellos que quieran experimentar esta situación, deben tener ganas de ser libres y salir de su zona de confort...Solo así sentirás el viento que al igual que las aves , ya sean de altos vuelos o no, te hará vibrar y despegar. Deberemos intentarlo varias veces hasta que poco a poco nos sintáis confidentes y seguros de llegar a un nivel que nos proporcione esa sensación de vértigo y tranquilidad.
El error está permitido y será nuestro gran aliado para crear, programar y contagiar.

Apliquemos esta reflexión a nuestro día a día en el aula con nuestros protagonistas de cada curso… Despeguemos sus alas del suelo y consigamos un camino lleno de aventuras que como buen docente programamos desde lo alto (y muchas veces de manera nocturna y fuera del aula) y apoyándonos en referentes y alumnos.